Los propelentes sólidos compuestos para cohetes, o propelentes compuestos para abreviar, se componen principalmente de oxidantes cristalinos, sistemas aglutinantes (combustible) y combustibles metálicos. Los propelentes compuestos se clasifican típicamente según el aglutinante y se nombran en función de la estructura del polímero aglutinante y sus grupos químicamente activos. Por ejemplo, el propelente de polibutadieno carboxilado (CTPB) tiene un aglutinante con grupos carboxilo COOH químicamente activos. El propelente de polibutadieno con terminación hidroxilo (HTPB) tiene un aglutinante con grupos hidroxilo terminales OH químicamente activos.
Los propulsores compuestos poseen características energéticas elevadas, con un impulso específico real de 2256-2453 N/(kg/s), una densidad aproximada de 1,75 g/cm³ y facilidad para resolver problemas relacionados con las materias primas. Además, presentan un bajo índice de presión y un bajo coeficiente de temperatura, lo que minimiza la variación del rendimiento del motor a diferentes temperaturas de funcionamiento; una baja presión crítica, que conlleva una baja presión en la cámara de combustión y una carcasa ligera; y buenas propiedades mecánicas incluso a bajas temperaturas. Por consiguiente, han encontrado una amplia aplicación en diversos misiles tácticos y balísticos.